Antes de su debut en Buenos Aires, lun recuento de los hitos de toda la trayectoria de la banda oriunda de Oxford.
Si hay algo que Radiohead ha sabido hacer en sus 17 años de trayectoria
es reiventarse. Ya sea revolucionando con un hit, con un disco o con un
video, los cabezas de radio siempre lograron plantar bandera. Más
abajo, un recorrido por algunos episodios clave en la vida profesional
de Thom Yorke, Phil Selway, Ed O Brien y Jonny y Colin Greenwood,
quienes se conocían en el colegio Abingdon en 1985 para poner en jaque
a la industria musical décadas más tarde
"Creep".
Con un puñado de frases auto-degradantes ("Soy
un raro, no sé qué demonios estoy haciendo acá") Radiohead se convertía
en una de las bandas mimadas de los 90. Sin embargo, ese himno
representativo de un loser desencantado fue un arma de doble filo. Las
famosas distorsiones de guitarra de Jonny Greenwood respondían más a
una necesidad de arruinar adrede la canción por no estar conforme con
ella que a una actitud grunge. Por un lado, "Creep" fue para muchos la
puerta de entrada a RH y, por el otro, aquella canción que Thom Yorke
se aburría de cantar y la dejaba a merced del público en la era OK Computer. Hoy, Yorke parece reconciliado con ella, dado que, hace unos días, la incluyó como cierre de su segundo concierto en México.
"Fake Plastic Trees".
Este tema del segundo disco de la banda (The Bends) es una progresión natural de las letras ancladas en el amor no correspondido presente en Pablo Honey.
De hecho, podemos emparentar ese "Si pudiera ser lo que quisiste todo
el tiempo" con el "Ojalá fuera especial" de "Creep" y el "Sangré y
sangro para complacerte" de "Thinking About You". Asimismo Yorke, ya
por entonces, dejaba entrever su disconformidad con el consumo masivo y
la superficialidad en las relaciones cotidianas. Disconformidad que,
como todos sabemos, se agudizaría con la llegada de su tercer disco.
El arte de tapa de OK Computer.
Si bien la colaboración de RH con el artista Stanley Donwood había arrancado con The Bends,
es en este disco donde su impronta se hace notar. La desconexión y la
atmósfera asfixiante de un mundo donde los aviones despegan y aterrizan
y los autos se embotellan son canalizados mediante la melancolía alegre
(vaya contradicción) de "Let Down" como en la tipografía del libro del
álbum. Frases que empiezan y no terminan, párrafos escondidos, letras
fragmentadas y, claro, esos hombrecitos dándose la mano contribuían a
la máxima radioheadiana de "no estoy viviendo, estoy matando el
tiempo".
Meeting People is Easy.
Este documental de Grant Gee muestra la agotadora gira de OK Computer,
cuando RH tenía a la prensa y a los oyentes rendidos a sus pies. Claro
que semejante repercusión terminó por hastiar a Yorke y compañía, lo
cual Gee captó de la mejor manera posible: con mucho corte y sonidos
eruptivos e irritantes (el "fridge buzz" del que habla Thom en "Karma
Police"). Meeting People... tiene, además, unas cuantas
perlitas escondidas para fanáticos, como la versión acústica de "Life
in a Glasshouse" y el arduo proceso de grabación -finalmente
interrumpido- de "Big Boots / Man-O-War", donde el cantante nos exige
naufragar "de océano en océano". Es decir, lo que él haría una vez
pasado el frenesí de su tercer disco.
Los videos de Jonathan Glazer.
Uno de los directores de
videoclips más interesantes de los últimos años y también uno de los
más traumáticos, ver sino sus films Bestia salvaje y Reencarnación
se haría cargo de dos videos de RH (sin contar "Rabbit in Your
Headlights", la colaboración de Yorke con U.N.K.L.E.). Por un lado,
tenemos a la vida suspendida de "Street Spirit (Fade Out)" donde el
baterista Phil Selway sostiene plumas en sus manos y Thom vuela y se
escapa. Y por otro, "Karma Police", en el que un auto persigue a un
hombre en una oscura carretera y así deja expuesta una obsesión de
Glazer y Radiohead: lo que parecía haber quedado atrás siempre va a
correr para alcanzarnos.
Kid A / Amnesiac
. O "la era de la ruptura". RH necesitaba salir de ese estado de
"distracción por lo irrelevante, con el estrés y la tensión" ("Lull") y
grabaron en simultáneo dos obras maestras. Bajo la influencia del sello
de electrónica Warp y los krautrockers de Can, la banda se vuelca a
canciones instrumentales, al sonido de las trompetas free jazzeras de
Humprhey Lyttelton, a licencias irónicas -la falsamente positiva
"Optimistic"-, y con la mejor letra de Yorke como caballito de batalla:
"How to Disappear Completely", con una frase que le regaló su amigo
Michael Stipe: "No estoy aquí, esto no está sucediendo". De este modo,
como reza en la obertura de Kid A, ya todo parecía estar "en el lugar correcto".
"2+2=5".
Dentro de la coctelera de los tópicos
favoritos del frontman hay lugar para la política. Aunque él se rehúsa
a explicitar la génesis de sus canciones, está claro que la
administración Bush sobrevuela Hail to the Thief, un disco
agresivo y poco sólido en la conjunción de las partes, aspecto en el
que RH siempre brilló. Aún así, este trabajo editado en el 2003 tiene
tres grandes temas que pintan a la banda de cuerpo entero. "There
There" (autopsia de los accidentes predestinados a ocurrir), "A Wolf at
the Door" (crónica rapera de la vida suburbana) y "2+2=5", el grito en
la cara al ex presidente de EE.UU. con frases como "Todos saludan al
ladrón, pero yo no". ¿Alegato contra la piratería? También. Pero, sobre
todo, resistencia al lavado de cerebro.
The Eraser.
Retomando el camino trazado con Kid A
(escuchar "Skip Divided") y todavía con la fiebre política a cuestas,
Yorke alega contra el accionar de los poderosos en "Harrowdown Hill" e
insiste en algo que ya se vislumbraba en "Creep": lo poco que
importamos en el gran esquema de las cosas ("Somos demasiados, así que
vos no podés contar"). Esa chica que se le escapa al "raro" en el
primer gran hit de RH ahora se extiende a todo un abanico de
actividades infructuosas en "Analyse" ("Las cercas que no puedes
trepar, las oraciones que no riman"). Pero, al tratarse de Thom,
siempre existirá la esperanza en el desasosiego: "Hay tantas mentiras,
entonces siente el amor que emana de ellas y tomame en tus brazos"
("Atoms for Peace").
La salida de In Rainbows
Vamos a caer en lugar
común: sí, este disco revolucionó el mercado de la música con su
sistema "pagá lo quieras" implementado con admirable astucia por RH,
tras la ruptura con EMI. Pero acaso los mayores méritos de esta pequeña
obra de amor haya que buscarlos en dos frentes. Por un lado, en la
contradicción que se produjo cuando ese disco (bautizado LP7
por los fans más ansiosos) que por sus cuatros años de preparación
parecía inalcanzable finalmente estuvo al alcance de todos,
literalmente. Por el otro, In Rainbows es un claro avance luego del retroceso que implicó Hail to the Thief. Es la prueba viva de que lo bueno, a veces, tiene que durar poco.
Por Milagros Amondaray
Rolling Stones Latinoamerica